Manada de uno solo

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Un lobo es un ser particular, vive en manada pero siempre se encuentra solo. Acompaña y guía pero su camino lo arma sin compañía.
Algunos dicen que llora sus pesares a la luna, yo se que le canta a ella, su eterna enamorada y acompañante en su errante camino.
Dicen que si un lobo ve a tus ojos puede ver tu alma y, si no tenes miedo…solo si no tenes miedo, el te permite ver la suya.
Aún así, los pocos que se animan a adentrarse en sus ojos, salen se horrorizan, porque el dolor en el es grande y no todos pueden, muchos menos quieren, soportarla. Pero no temas, no todo es tristeza en sus ojos, no todo es dolor, hay mucha alegría en ellos también, hay libertad, viajes, casi me atrevería a decirte que lo que ves en sus ojos, en su alma, es el reflejo de la tuya…

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La hora de las brujas

 

 

 

 

3 de la mañana, otra vez me despierto sobresaltado, otra vez siento ese escalofrío recorriéndome la espalda, ese sudor frío en la frente y mi corazón golpeando como un doble bombo.

 

Miro el reloj despertador esperando que diga otro número pero incluso antes de verlo sé muy bien qué hora es. Desde hace un mes cuando me mudé, que me viene pasando todas las noches, primero se lo atribuí al maullido de un gato, después a algún bocinazo ocasional que venía de la calle pero no, sé que es la maldita hora. Esta maldita hora, que siempre me exaspera, hace que me despierte y sienta extraña mi casa.

 

Siento el pecho comprimido, ganas de vomitar no quiero sentirme así, no me gusta sentirme así. Esto no me pasaba antes, no, antes cuando vivíamos como una familia. Pero ella, ella tuvo la culpa de todo y tuve que dejarla. No podía seguir después de lo que pasó, aun así como la extraño… ¡Como extraño vivir con ella! Extraño sentir sus brazos cálidos en mi pecho abrazándome y su respiración relajada durmiendo al lado mío. Como extraño nuestro viejo hogar, nuestros vecinos, nuestro mundo; pero lamentablemente, después de encontrarla con Javier en la cama, no hubo vuelta atrás. Después de eso todo cambió y me era imposible volver a confiar en ella por más que me haya dicho que fue un error. ¡No! Tuve que irme, volver a la ciudad y… ¡Alquilar este departamento donde todas las noches me despierto a la misma puta hora!

 

No puede ser que hace un mes sienta esta presión en el pecho a esta hora, estoy desesperado, siento que me observan, siento una mano que me quiere tocar por la espalda pero se desvanece justo antes de apoyarse. Antes prendía la tele cuando era así pero ya ni eso me calma, ni siquiera lo intento esta vez, estoy muy asustado. ¡ Odio estar asustado!

 

Encima las ganas de ir al baño… ¿¡Ay Dios porque estoy tan asustado?! No puedo salir de la cama pero las ganas que tengo son muy fuertes. No debería haberme tomado esa cerveza antes de irme a dormir pero pensé, inocentemente, que quizás eso me iba a ayudar a dormir.  

 

Ir, no ir, ir no ir… ¿Que fue eso? ¿Me estoy volviendo loco? Ya escucho ruidos, no puede ser, esto no puede seguir así, soy una persona grande y se supone que no creo en todos esos cuentos de viejas. La semana pasada harto de esto me puse a preguntar y lo único que saque en concreto es que es la hora de las brujas, la hora de los espíritus y dónde festeja el diablo la muerte de Jesús como una burla a la hora en la que falleció o algo así, sinceramente no le presté demasiada atención pero sería un mentiroso si dijese que no me quedó rondando en la cabeza la idea….pero las brujas, los fantasmas, el diablo, toda esa mierda…no existen… ¿O si? ¡No! ¡Basta! No existen, son todos cuentos de viejas supersticiosas esos, déjate de joder.

 

Dios, mi cabeza es un torbellino, Daniela engañándome con Javier, la mudanza, las historias de viejas, la hora que me despierto, las sensaciones que tengo, las ganas de mear… ¡POR DIOS! ¡LAS GANAS DE MEAR QUE TENGO! Pero no me atrevo a moverme siquiera un paso. Para colmo miro el reloj cada dos por tres esperando que haya pasado media hora, una hora pero no, pasaron solamente tres minutos. ¿Cómo puede ser? ¿Cómo puede ser que haya pasado tanto en tan solo tres minutos?

 

¡Bueno basta! Me cansé, la bronca puede más que el miedo y una inyección de adrenalina me recorre el cuerpo, lo suficiente como para prender la luz del velador levantarme e ir al baño. Llego a la puerta y todavía esa adrenalina me recorre, amago con prender la luz del cuarto pero no, soy un hombre grande y estoy enojado, tan enojado con esta situación que no la prendo, me armo de valentía y me dirijo por el pasillo el metro y medio que me separa al baño, abro la puerta y ahí si prendo la luz.

 

Levanto la tapa y automáticamente apenas me bajo el bóxer empiezo a mear y de pronto una relajación interna me recorre todo el cuerpo, sonrío, incluso me río y me digo que no puedo ser tan tarado, como pude tener miedo a la nada misma, seguro fue un mal sueño propio de todo lo que estoy viviendo.

 

Termino, me voy a lavar las manos, la cara y me voy a dormir, seguro que no voy a sufrir más esto, seguramente es porque me mudé hace poco, hay veces que esas cosas pasan, es hasta que me acostumbre nomás.

 

El agua está fría y el golpe con mi cara me da un escalofrío que me sobresalta, por un momento siento que la luz parpadea y toda la confianza que tenía hace menos de un minuto la volví a perder, otra vez el miedo, la opresión en el pecho y la sensación de tener a alguien atrás mío, de tener…durante medio segundo miro el espejo y creo ver algo, una silueta pero no me atrevo a volver a mirar, no quiero, pero la curiosidad es más fuerte que yo, y la sensación.. ¡AY DIOS LA SENSACIÓN! Esta vez la siento gélida una mano apoyándose en mi hombro derecho – no quiero mirar el espejo –  siento la mano ceñirse en mi hombro – no quiero mirar el espejo – en mi nuca un aliento frío – no quiero mirar al espejo – sé que no voy a resistir más, levanto la vista…yo…te amo Danie…

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