El pepe de grillo

hoja-798x350

“Es extraño como nos pegan los días…” Comenzó escribiendo el aspirante a periodista frente a su escritorio, pero automáticamente dejo de escribir, incapaz de poder encontrar las palabras para seguir.

Sabía que las palabras estaban ahí, solo tenía que tomarlas y ordenarlas pero le era imposible.
Había algo en el que frenaba sus manos y sabía muy bien que era el torbellino de cosas que tenía en su cabeza. Era entendible, el pobre hombre había pasado mucho en muy poco tiempo y todavía no se había recuperado.

Un matrimonio fallido, mudarse a un modesto departamento, lo suficientemente grande como para que entren sus cosas pero no tanto como para no poder atropellarse con ellas cada vez que caminaba y un trabajo estático, sin ninguna mira de crecimiento lo tenían bastante preocupado.
Había tenido un golpe de suerte, mínimo, pequeño, casi insignificante pero que no quería dejar pasar. De un pequeño diario de su ciudad le habían solicitado que escriba un texto a modo de prueba, si lo pasaba iban a considerarlo para escribir una columna semanal.

No era mucho pero era importante para él, era lo que había buscado toda su vida, una oportunidad de mostrar quien era, cuanto valía, pero ahora que estaba frente a su computadora se veía completamente imposibilitado de escribir algo mínimamente interesante, ni hablar de original, de eso ya había desistido hace días.

Era la sexta noche que estaba frente a su computadora sin poder sacar unas palabras, ya había perdido la cantidad de jarras de café que tomo o los atados de cigarrillos que fumo, solo veía la hoja en blanco con impotencia y tristeza.

Pensar en su vida pasada, si bien no perfecta era una con la que podría haberse sentido cómodo, con la que podría haber hecho las paces pero las cosas resultaron de otra manera y si bien no culpaba a nadie o tenia rencor si sentía que no había manera de poder recuperarla.

Cuando sonaron las 3 de la mañana en su reloj de pulsera se dispuso a dar por hecha la noche, apagar la computadora e irse a dormir cuando sintió unos golpes del otro lado del monitor de su laptop.

Extrañado, bajo el monitor y se encontró con un pequeño ser mirándolo con cara divertida.
Creyendo que estaba pasado de sueño se froto los ojos pero este ser seguía ahí, mirándolo con unos ojos enormes, con una media sonrisa en sus labios y unas orejas que parecían dos buñuelos, de la nariz no podía decir nada porque directamente no existía y el pelo…bueno el pelo era como el de James Dean en “Rebelde sin Causa”
Todo en su pequeño cuerpo era muy peculiar, no estaba vestido pero no se podría afirmar que estaba desnudo, a simple vista no se veía si tenía órganos sexuales como para tratar de adivinar el sexo y gozaba de un color ligeramente amarillento pero sin parecer una banana.

Lo más extraño de todo es que no se sentía con miedo, sino más bien incrédulo, interesado en saber quién era y sobretodo, que hacía en su departamento. De más está decir que se lo pregunto.

– ¿Quién soy? Bueno esa pregunta es fácil de responder, yo soy yo y para responder a tu segunda pregunta, estoy acá para hablar con vos.

– ¿Conmigo? ¿Pero por qué?

– Preguntas mucho ¿Sabias? Si te dejases de preguntar tanto tal vez encontrarías algunas respuestas pero con tanto ruido que haces es imposible, por eso vine.

Estaba justo por preguntarle sobre qué tipo de respuestas hasta que se dio cuenta de lo que le estaba diciendo y lo único que le salió de su boca fue un simplemente “Ok…continua, te escucho”

– Bien, eso quiere decir que no sos un caso del todo perdido. Empecemos por lo básico. ¿El café está caliente? Porque no pienso hacer este trabajo sin que me tome una taza de café.

El ser tenía el tamaño de un Pitufo…si es que esos personajes fuesen reales claro está, y al principio nuestro protagonista le quería ofrecer un pocillo pero el pequeño se negó protestando.

– ¡No me juzgues por mi tamaño! Puedo ser más “pequeño que vos” pero tomo café como si midiese 2 metros, dame una taza de verdad, con 2 de azúcar y sentate.

El joven sorprendido y algo molesto con su trato hizo lo que le pidió no sin mostrar algo de malestar y se quedó en silencio viendo como el pequeño personaje tomaba un gran sorbo de café.

Cuando hubo terminado se limpió con una servilleta y se sentó en una birome que había en el escritorio.

– Bueno, empecemos por lo básico, necesito tu nombre, me mandaron acá pero no me dijeron tu nombre, vos sos el que se tiene que presentar.

– ¿Mi nombre? Bueno, me llamo Teodoro, me dicen Teo – Lo pensó dos veces pero se decidió de todas maneras a hacer una pregunta – ¿Y el tuyo?

–  ¿El mío? No es tan relevante pero de todas maneras me llamo Simón.

T – ¿En serio? JAJAJAJA nos falta Alvin ahora y podríamos ser

S – Ni lo digas, me di cuenta cuando me dijiste el nombre y odio ese dibujo.

T – ¿Lo odias? ¿Como puede alguien odiar Alvin y las ardillas?

S – ¿Volvemos al paso uno de no hacer preguntas que no tienen sentido? En serio, si no esto me va a tomar por siempre y tengo un horario apretado.

T – Bueno está bien, tú dirás porque realmente esto es algo muy…peculiar como mucho…

S – No lo seria si vos hubieses tomado algunas otras decisiones, pero ya está, me mandaron y tengo que trabajar. Podría decirse que mi trabajo es como un asistente social a personas que se encuentran en una encrucijada.

T – Ah… ¡Como Pepe Grillo para Pinocho!

S – ¿Realmente vas a comparar todo con dibujitos animados no?

T – Lo siento…me sale solo

S – Si…me dijeron, pasas mucho tiempo consumiendo eso

T – Bueno no es algo que este mal tampoco! No es que me drogue o algo así…

S – ¿Como es que siempre cuando alguien quiere minimizar sus adicciones, por más leves que sean las comparan automáticamente con las drogas? Los humanos no paran de sorprenderme realmente.

T – Okey… bueno, no paras de tratarme mal y yo no recuerdo haber pedido tu ayuda.

S – Oh, pero si lo hiciste, ese es el punto. Estás en tu sexta noche mirando la computadora sin escribir palabra en un momento que según mis informes es como bisagra en tu vida y tenes que tomar una decisión. Si eso no es llamarme no sé qué es…

T – Eso porque sos un asistente social en mo…

S cortándolo en seco – Si, si asistente social de personas que se encuentran en una encrucijada, ya te dije. Y me llamaste vos cuando hace un rato estabas desesperado por ser tu sexta noche y no sabías que hacer, por eso vine. ¡Basta de tanta palabra! ¿Nos ponemos a trabajar?

T – Si pero no sé que tengo que hacer…

S – Ah, pero eso es lo más simple, vos solo escucha lo que tengo para decirte.

T – Okey…

S – Bien lo primero que tenes que saber es algo básico, estas en un momento malo de tu vida.

T – Bueno, no hacía falta que vengas para avisarme eso…como que ya lo sabía…

S – Dejame seguir che! Estas en un momento malo en tu vida, lo cual no significa nada, más bien es el momento ideal.

T – ¿No me vas a venir a hablar sobre algo medio new age o cosas así, no?

S – Me estas exasperando, no no te voy a decir que la vida es bella y que la abraces y la tomes como es porque es pura mierda eso. No, no es eso, digo que el momento es ideal por otra cosa.

T – …

S – Bien, vas aprendiendo, no más preguntas innecesarias. Digo que es el momento ideal porque es cuando más alerta tenes que estar. Te explico, cuando menos tengas que perder es cuando más vas a poder decidirte, lo único que tenes que hacer es no ser tan cagon.

T – Es fácil decir eso…

S – Si ya sé, no es fácil hacerlo pero pensalo bien. Perdiste a tu mujer, el trabajo que tenes es pura mierda, tu vida social no es precisamente la de Hugh Heffner
¿Necesitas que te prenda fuego todo lo que tenes acá para perder más?

T – Te agradecería que no…

S – Exacto, no lo voy a hacer porque no necesitas más perdidas en tu vida, solo necesitas cambiar la perspectiva de las cosas.

T – Ya te dije que esas cosas espirituales mucho no me van

S – Y yo ya te dije que esa mierda no me interesa, el cambio de enfoque va por otro lado. Mas… publicitario si se quiere.

T – ¿Publicitario?

S – Si, si, es una buena analogía, publicitario. En su lenguaje, esos vendehumo dicen que cualquier crisis puede ser tomada como una oportunidad…

T – ¡Oportuncrisis!

S – Sigh…y ahora Los Simpsons…supongo que vas a seguir haciendo referencia a programas de TV…

T – Menos mal que lo sacaste, no se puede confiar en alguien que no le gustan Los Simpsons…

S – Y ahora me cita memes de internet…esto va a ser más largo de lo que pensaba…

T – Lo siento, seguí seguí.

S – Bien, como te decía es una oportunidad, importante si, pero no tu única o tu ultima oportunidad, simplemente una oportunidad importante.

T – Si, lo entiendo, por eso tome este desafío pero no me sale nada…

S – Lo que me lleva al segundo punto, estas entrando en un ataque de ansiedad, entonces solo se te agolpan palabras en la cabeza, el corazón se te acelera, empezas a respirar entrecortado, bueno, lo que sigue no es muy lindo

T – Si, se lo que es un ataque de ansiedad

S – Si, en la teoría lo sabes pero nunca te agarro uno y estoy seguro que el último que viste fue esa falta de respeto en Iron Man 3…

T – ¡Hey! ¡Ahora vos haces referencias a películas!

S – Si pero yo puedo, vos solo escucha que me tengo que ir en un rato y no voy a poder decirte que hacer.

T – Bueno, bueno, está bien…pero esa película es mala

S – Si una mierda pero basta de eso, la cosa es que estas por tener un ataque de ansiedad porque tu cabeza no para de carburar y tampoco es que contas con una ruptura en tu rutina precisamente. Salís de trabajar y venís acá, a ver si te sale una idea, no sale nada después de 2 jarras y media de café y 20 cigarrillos y te vas a dormir y al otro día lo mismo.

T – Si pero no tengo tiempo para romper la rutina, ir a otro lado…

S – Eso es mentira y lo sabes, el tiempo lo tenes, solo que lo estas mal invirtiendo.

T – ¿Mal invirtiendo?

S – Si, mal invirtiendo, estas o acá horas sentado sin que pase nada o durmiendo o en el trabajo. Necesitas romper la rutina, no sé, algo simple y sencillo como cambiar el recorrido de regreso a tu casa y sobretodo, SOBRETODO, dejar de enterrarte en tu celular cuando estas en la calle. Mirando se aprende mucho y te estás perdiendo todo eso por gil.

T – Si bueno pero también quiero darle bola a mi celu…

S – ¡Y no te digo que no lo hagas! ¿Me escuchaste decirte eso? No, simplemente que no estés TODO el tiempo ahí dentro para ver si aparece una notificación nueva o algo así.

T  – Ok…eso lo puedo hacer…

S – Aha, para ser escritor esto ya deberías saberlo…

T – Es que lo se pasa que…

S – Pasa que pones excusas, eso pasa. Y las excusas son las peores consejeras.
De todas maneras eso es solo un disparador, te podría decir que te vayas a un bar o lo que sea pero la realidad es que llevas tus problemas a todas partes porque los tenes todos en la cabeza, esto ya lo sabes, sos algo lento pero no estúpido.

T – Oye, oye más…

S – No te atrev…

T – ¡Despacio cerebrito!

S – Dios…sigamos antes que pierda la paciencia.

– Como te decía, tenes todo en la cabeza, y todo junto, pensalo como un subte en hora pico. La gente se quiere subir, la gente se quiere bajar todo es caos, nada entra ni nada sale y todo se queda ahí en una maraña de brazos, piernas y puteadas de todas partes, me seguís?

T – Si, si, te sigo, te entiendo.

S – Perfecto, bueno es eso, tenes todo ahí, entonces lo que tenes que hacer es empezar a ordenar todo ahí, podría decirte que ordenando todo vas a hacer las cosas mejor y es cierto pero no es tan fácil y no sé porque creo que no vas a poder hacerlo solo asique iremos por otra vía.

T – ¿Por otra vía? ¿Hay otra manera?

S – ¡Pero claro hombre! Hay tantas como gente haya, es solo cuestión de encontrar la adecuada. Yo te recomiendo la siguiente, que uses todo así como esta.

T – ¿Así como esta? Pero así como esta es un quilombo, no logro hilvanar una frase.

S – Y no lo vas a hacer, no por un tiempo hasta que empiecen a salir solas, imagínate ese tumulto de gente, ese quilombo de puteadas, enojos, codazos, golpes etc. ¿Lo tenes?

T – Si, si, lo tengo en la cabeza.

S – Bueno genial, ahora sacale una foto a eso. Cuando lo enfoques, enfocalo bien y sacale una foto.

T – Okey…

S – ¿Bien, ahora que tenes la foto que ves?

T – ¿Como que veo? Veo mucha gente enojada, unos entrando otros saliendo…

S – Bieeeen bien seguí, mira mas profundo, observa bien

T – Bueno veo los problemas con mi ex…mi trabajo…

S – Exacto, ya veías todo eso, estoy seguro que ahora estás viendo también tus problemas de autoestima, tus frustraciones porque te estas acordando de las veces que no te llamaron, el departamento, el partido de Boca contra Gimnasia de la semana pasada, todos y cada uno de los programas que ves, et, etc etc.

T – Si…si veo todo eso

S – Bien, entonces ya tenes un punto de partida, por más obvio que sea, simple, fácil, y todo lo que quieras es tu punto de partida, ese quilombo es tu punto de partida.

T – Bien, ya tengo por dónde empezar a escribir…

S – Si, solucionamos el problema inmediato, estoy seguro que vas a hacer una gran columna. Ahora vamos al problema de verdad

T – Creía que mi problema es que no podía escribir…

S – Sabes que no es ese el problema. El problema es que no te animas y te está paralizando el hecho de que si lo haces mal entonces no vas a tener otra oportunidad y queres cambiar tu vida, ni hablar de cosas sentimentales…

T – Si…es cierto…

S – Hay algo que tenes que entender bien, muy bien y es que eso de que el tren pasa una sola vez es una puta mentira.

T – ¿Cómo?

S – Si, una mentira. El tren no pasa una sola vez, para que mierda van a hacer una estación de tren si solo pasa una sola vez por ahí? Es gastar mucho dinero al pedo no te parece?

T – Si…pero es distinto

S – ¿Distinto? No, no lo es. ¿Para qué vas a vivir 70, 80, 100 años si vas a tener una sola oportunidad de hacer lo que queres? El problema es que te hacen creer que pasa una sola vez para que vos te rindas y ahí es donde radica la pregunta. El tren pasa una sola vez o vos si no llegaste a tomarlo te vas de la estación sin esperar el que sigue?

T – No…no sé qué decirte…

S – Nada obvio, porque sabes que tengo razón. En el departamento de asistencia para personas que se encuentran en una encrucijada siempre lidiamos con esto y francamente nos cansa. Quisiera agarrar al que esparcio ese rumor y acogotarlo. Hace décadas que venimos peleando con este problema.

T – ¿Décadas?

S – Si, si, no importa eso, lo importantes es que vos sepas que el tren pasa varias veces, me atrevo a decirte que pasa todos los días, el tema es estar ahí para tomarlo.

T – Es medio new age lo que decís…

S – No me compares con esos hippies por favor!

T – Okey…

S – Como te decía, el tren pasa más de una vez, para poder escribir necesitas (vos) sacarle una foto a lo que estás viendo y documentarlo y falta algo más…

T – ¿Que más?

S – Confianza, eso te falta, confianza en que si no te tomas el tren y se cierra la estación hay autos, aviones, barcos, bicicleta o podes hasta irte caminando.

T – Pero me acabas de decir que el tren pasa toda la vida…

S – ¿Pero vos sos estúpido? Claro que pasa toda la vida pero vos no tenes toda la vida para perderte esperando poder subirte al tren. Podes construir tu viaje vos solo, lo que necesitas es solamente agrandar el espectro de visión…que por lo que veo, es bastante estrecho

T – No lo fue siempre así

S – ¿No, por eso estoy acá, no?

Entonces Teodoro hizo la primer pregunta sensata de toda la noche, la pregunta en si no era lo importante sino el sentido en el cual la preguntaba.

T – Quien sos vos realmente?

S – Creo que ya sabes la respuesta…

T – Si…si la sé, gracias, necesitaba esta charla.

S – Cada tanto uno la necesita. El hablar con uno mismo de manera sincera ayuda muchas veces a acomodar la cabeza.

T – Si, me siento más tranquilo ahora.

S – Para servirte, me voy yendo, no vas a “despertarte como un sueño de algo que nunca paso” no lo compares con ninguna película del estilo, solo vas a alzar la cabeza y vas a tener simplemente otra perspectiva.

T – Si, lo se

S – Si, lo sabes.

Y con estas últimas palabras Teodoro levanto la cabeza y se fue a dormir tranquilo por primera vez en mucho tiempo.

Si el articulo le sirvió para entrar o no en el diario es cosa de otra historia, lo importante es que pudo terminarlo y no necesariamente de manera creativa o demasiado elaborada sino redactando esa foto como un verdadero periodista, describiéndola cual corresponsal de guerra. Sabiendo que en definitiva, si se perdía este tren podía esperar otro, o tomar su propio vehículo y alcanzar su meta.

Advertisements
By leonardoezequiel Posted in Relatos

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s