“Por qué me convertí en super villano” Por El Barón Maligno

baronTal vez usted, lector se pregunte la razón de esta carta, tal vez no le interesa o incluso me guarda rencor por algo que le hice en mis tantos años como villano, la respuesta es que estoy muriendo. Si, para regocijo de algunos, estoy muriendo y la razón no la tiene ni un envenenamiento de alguna de mis pócimas o después de un enfrentamiento a muerte con mi archinémesis al cual ustedes llaman “Capitán Bondad”, no, la razón por la cual estoy muriendo es Cáncer. Si, se que es difícil de creer pero es así, uno pensaría que a nuestra “raza” no les tocan este tipo de enfermedades comunes, por así decirlo pero la realidad es que a mi me la detectaron hace una semana y ya no hay nada que hacerle.

Es gracioso como, visto en retrospectiva, tanto mi nombre de batalla como el del buen capitán parecen insulsos y hasta planos, adoptando rangos militares de los cuales jamás nos vimos investidos o la bondad y maldad como absolutos, pero tienen que entender algo, nosotros fuimos los primeros en aparecer, en un mundo mucho más simple con reglas mucho más claras.

Hoy día tengo colegas villanos, los cuales más de una vez vi luchando en el lado de la ley y héroes que de manera muy dudosa defienden el bien…DIOS! ¡Hasta conmigo se unieron un par en el pasado!

No, en ese momento…en ese momento ser un villano era un orgullo, era algo importante…HASTA UN CLUB DE FANS TENGO EN INTERNET! Y si, lo siento buen Capitán, pero mi club de fans es más grande que el tuyo.

Pero no me quiero desvariar, la realidad de esta carta es para contarles un poco sobre cómo es que me convertí en quién fui y hoy día soy quién soy.

Podría alegar a que tuve una infancia traumática, con padres ausentes y pocos amigos, una adolescencia gris, dónde no me encontraba encajando en ningún grupo, o hasta una esposa fallecida en un atraco que estaba interviniendo el Capi o la policía pero no…o más bien si, todo eso me pasó, una sucesión de clichés, al cual más obvio. ¿Ahora van entendiendo el porqué de mi nombre? Pero para hacer honor a la verdad todo eso que pasó no significa que realmente me haya convertido en el mayor villano de esta ciudad y atormentarla durante años.  No, la realidad es que encaminé mi vida a ser un pillo y un bandido (¿todavía se usan esas palabras?) porque simplemente era dónde me sentía más cómodo. Si, así de simple y así de complejo también. No es fácil elegir este camino porque sabes que una vez tomado nunca vas a gozar de una sonrisa de un niño, una mirada amable o algo como el amor(los villanos de verdad no amamos ni nos pueden amar, no insistan colegas). Tampoco es que soy un alma torturada, o tal vez si lo soy pero no me quedo en eso sino que avanzo a través y es por eso que mientras otros viven en los grises yo voy a los colores planos, para poner una metáfora.

Tal vez les parezca algo bobo, el hecho de que me haya convertido en un villano solo por sentir que era mi lugar, pero piensen esto. El viejo dicho de que alguien tiene que tomar el lugar que nadie quiere es cierto. ¿Quién en su sano juicio quiere ser un villano? Nadie! A nadie le interesa y tienen razón. Todos queremos que nos vean y nos idolatren, nos quieran y nos amen, entonces ¿Para que elegir ser alguien que no va a recibir nada de ello nunca?

Ahora pregúntense esto. ¿Si nadie quiere ser villano, entonces quién de ustedes se puede hacer llamar héroe? Ustedes dirán “El Capitán no solo peleaba con rufianes (otra vez, ¿Esta palabra se sigue usando o ya estoy muy pasado de moda?) también ayudaba a ancianas a cruzar la calle o detenía catástrofes naturales” Y está muy bien pero un acto bondadoso o una ayuda en momentos de extrema necesidad no solo te convierten en un héroe sino que te convierten en una buena persona con vocación de ayudar. Para ser un HEROE así en mayúscula tiene que haber un villano. Es decir, para que haya bondad tiene que existir la maldad. En un mundo perfecto tal vez las cosas serían distintas pero estamos en este y a cada acción le corresponde una reacción y quiero que sepan que mi trabajo es, posiblemente más ingrato que exista. Nadie va a venir a reconocer que yo solo tuve el valor de decir “me convierto en antagonista” y por esa razón es que estoy como estoy, muriendo solo, en una sala de un hospital sin que nadie me visite o realmente le interese. No es que me queje, como les dije, yo lo elegí, pero no por eso se me va a hacer menos duro el tránsito.

Volviendo a mi origen, concuerdo que si hubiese un manual para convertirte en un ser del mal estas tres situaciones deberían encabezar un capítulo cada una pero no…de ser así entonces probablemente un %90 (siendo bueno) de la población mundial tendría que ser malo, no? Básicamente tendrían que todos ustedes ser incluso hasta peores que yo, gente injusta, que odia, que mata, que es envidiosa, roba y es egoísta. Que destruyen el mundo solo por su propio beneficio y que solo las promesas de bondad, amor y cariño son palabras falsas y vacías.

Si esta fuese la situación entonces yo sería más un héroe que ustedes por el solo hecho de no ocultar mi personalidad y decir a todo el mundo “si, soy malo y pienso hacer maldades”.

Quizás en unos pocos meses se olviden de mi, incluso muchos ya me dieron por muerto hace años, cuando dejé de hacer apariciones tan estruendosas como solía hacer, pero bueno, la gente crece y con el crecimiento viene (solo si sabes darle la bienvenida) la sabiduría y no necesariamente necesitas querer conquistar el mundo todo el tiempo para poder mostrar cuán importante o malo sos, diablos, en mi último tiempo en mi casa dejaba la puerta del ascensor abierta o ponía música fuerte en horarios que no se puede solo para complicarle la vida a mis vecinos (Si, si están leyendo esto, era yo el que hacía eso) pero en cada pequeño acto de maldad que cometía siempre conquisté el mundo y me siento orgulloso de ello, tal vez el resto de los villanos no se dan cuenta de que la verdadera villanía no está en concretar el acto en si mismo sino que está en el intentarlo, en el proceso sin importar el resultado, para que se den una idea, apenas termine de escribir estas palabras tocaré el timbre para llamar a la enfermera y que venga solo para decirle que yo no la llame, que el botón debe andar mal otra vez.

No tengo un legado, una fortuna o una herencia para dejarle a nadie solo esta carta, que independientemente de que si son buenos o malos lo importante es que sean algo que realmente quieran sin pedir perdón ni permiso.

Los odiaré por siempre

El Barón Maligno.