La leyenda de los tres caracoles

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Cuenta cierta leyenda casi olvidada de una civilización que nadie recuerda su nombre que si regalas tres caracoles a una persona significa amor eterno. Claro, tienen que seguir un par de reglas para que realmente sea cierto. Tienen que ser dos del mismo color y uno distinto, tienen que ser encontrados y no buscados y por último (pero no menos importante) tienen que tener más o menos el mismo tamaño.

Si logras encontrar estas tres características en tres caracoles entonces tenes que ir a dárselos a la persona que más ames, ella (o él) entenderá sin una palabra de por medio. Claro que la otra persona te lo tiene que aceptar para que el hechizo se cumpla, pero esa es otra historia.

Ahora, porque esta costumbre tan simple pero extraña a la vez se preguntarán.

La mala noticia es que no hay casi documentos que hablen de esta civilización, hasta el nombre fue borrado de los textos de historia! Pero por suerte, yo tuve la fortuna de toparme con un viejo descendiente de ellos y aunque poco me podía contar si recordaba muy bien esta historia.

Hace muchísimo tiempo, antes que los conquistadores españoles llegaran a esta tierra y colonizaran todo el continente un pequeño pueblo de nativos vivían en la costa de lo que hoy se conoce como Mar del Plata. Eran un pueblo en su mayoría pesquero y si bien se habían asentado en esa zona, no permanecían mucho tiempo en el mismo lugar.

Entre ellos existía un pequeño joven que pese a ser bueno en sus tareas (era uno de los más grandes pescadores de su tribu) había algo que le daba terror, y eso era afrontar sus sentimientos. Hacía años que estaba enamorada de una joven de la tribu, pero no se animaba a hablarle, y apenas lograba toscamente saludarla cada vez que se encontraban, cosa muy sencilla que pasara porque, como les dije arriba, eran un pueblo muy pequeño.

Lamentablemente los meses y años pasaban pero jamás pudo vencer su miedo a dirigirle la palabra, cada vez que se acercaba se ponía colorado y tartamudeaba cosas inentendibles lo que él no sabía es que ella lo amaba en secreto, pero, por esas cosas de la vida, jamás pensó que una persona tan importante para la tribu podía llegar a sentirse atraído ante, lo que ella consideraba, una don nadie. Es más, erróneamente creía que todo eso que le pasaba al joven pescador no era porque sufría de una timidez atroz sino, simplemente porque no le interesaba ella.

Cuestión que pasó tanto tiempo que ella hizo algo inimaginable, es que su corazón no aguantó más y sentía que si no se lo decía iba a explotar, pero las viejas leyes hablaban muy mal de que una chica se le declarara a un chico, imagínense que podía llegar a pensar el chico si venía una mujer a declarar su amor!

Se acercó al mar y mirando la orilla encontró justamente tres caracoles en la arena, dos blancos y uno azul y comprendió perfectamente que tenía que hacer, era como si siempre hubiese existido la solución frente a sus ojos, lo único que tenía que hacer era saber observar.

Los recogió con suma rapidez y se quedó esperando a que volviesen todas las barcas; como en toda buena historia de amor, su enamorado se encontraba en la última y apenas bajo los ojos de los dos se encontraron y fue como si se viesen por primera vez.

Ella se acercó a paso decidido mientras que él estaba quieto pero extrañamente sereno y apenas estuvieron a centímetros ella le dijo:

“Estos tres caracoles los recogí en la arena” Y se los fue entregando de a uno.

“El primero (el blanco) es por todo el pasado que nos vimos sin mirar, que estuvimos sin estar, que nos dijimos todo sin hacerlo, el segundo (le dio el azul) representa a este momento, es todo lo que siempre quise decirte y no me animé, es el ahora y nosotros, y el tercero (el otro blanco, el más grande de tamaño en comparación) es el futuro que quiero compartir con vos a tu lado, ser tu tuya y que tú seas mío”

El joven pescador tomó los caracoles contra su corazón en señal de aceptación total y por primera vez en su vida, sin decirle una palabra la abrazó y la beso delante de todos sus compañeros y gente de la tribu que se había acercado de casualidad.

Desde ese momento la leyenda de los tres caracoles se expandió en toda la tribu y viajó por el mundo y a través de los años hasta nuestros días.

La razón por la cual no se suelen decir palabras en el momento de entregarlas es porque lo que le dijo la joven a su amado es parte de su historia personal nada más, mientras que, tanto vos como yo, como toda buena historia de amor, tenemos que formar la nuestra propia

Something stupid

corazon-iluminadoEsta entry es quizás, para que me conozcan algo más, un poco más seriamente y no tanto en lo que pienso sino en mi manera de relacionarme con los demás.

Probablemente sea algo hasta incluso pretencioso de mi parte pero nada más alejado de la realidad sino que simplemente creo que las cosas son mucho más simples de lo que aparentan y si digo estas palabras no es por mendigar amistad, cariño o lo que sea sino más bien salió escuchando recién el Unplugged de Nirvana (si un domingo lluvioso yo escuchando a un tipo que se pego un tiro…)

Como decía, estaba escuchando “Come as you are” y se me vino a la cabeza la letra, que decía y porque siempre esa canción me pareció hermosa y llegue a la conclusión que como muchas de sus temas, me representa bastante.

Que quiero decir con esto? Simple que es exactamente eso mi manera de relacionarme con la gente. Jamás le pedí a nadie que cambie su manera de ser ni podría hacerlo. Nunca, porque simplemente esa esencia es la que hace a la persona ser quien es, como es y porque es así.

Podemos chocar? Mil veces pero de todas maneras el mero hecho de que esa persona se haya tomado su tiempo en mi, por más pequeño que sea, mi gratitud para con eso es absoluta, por consecuente simplemente es aceptar a quién tengo delante, con sus defectos, virtudes y demás, tal cual espero yo del otro que haga conmigo.

Más así es si siento algo por esa persona, ya sea un amigo, un familiar una pareja o lo que sea.

Jamás entendí a una persona que le atrae alguien, lo conoce, se ponen a salir y automáticamente empieza a pretender que cambie actitudes o maneras de ser. Siempre me pregunto ¿Pero…no fue ese tipo de cosas que te atrajeron de la persona en un principio? Osea no es que alguien deja parte de si cuando conoce a alguien, todo lo contrario lo lleva consigo por más que no lo muestre entonces la pregunta persiste: Porque cambiar a alguien cuando eso es parte de lo que te atrajo en un principio?

Volvamos un momento a una pregunta que deje medio colgada:

¿Podemos chocar?

Muchisimas veces podemos, pero nada que una buena charla sin orgullos mediantes ni boludeces no puedan remediar, inclusive para decir “adiós”. Algo que creo que perdimos con todo lo que es internet y demás es la capacidad de hablar.

Hoy le decía a una amiga medio en joda que chatear es lo más cerca que pretendemos nosotros de leer mentes y no me equivoco. Muchas veces pretendemos que solo con unas pocas palabras sin una sola emoción, sin un acompañamiento de unos ojos o una actitud nuestro interlocutor interprete exactamente lo que nosotros estamos diciendo y es un error, no siempre se puede y en todos los casos jamás se llega a comprender del todo.

Nada, no voy a decir que solamente esto vino por una canción sino que por un par de situaciones que me pasaron hace nada y, creo, que me era importante…e irónico, pasarlo a palabras acá, en mi rincón.

Si tengo que seguir sincerándome, me encantaría que este post lo lea esta persona y cada uno que me mal juzgó o no me conoce.

Por que? Eso es simple, es mi manera de gritarle al mundo lo que me la paso diciéndole a todos y pocos me creen. Yo no soy normal, voy y me gusta ir contra la corriente y aunque me choque contra una piedra jodidamente en la frente no voy a cambiar quien soy o como veo a la gente.

Jamas juzgue por clase social, por color de piel, por actitudes que hace cada uno con su vida y en muchos casos por actitudes que hayan tenido conmigo.

Las puertas de mi vida siempre están abiertas a que entre quien quiera, de la manera que quiera y se quede cuanto le plazca, inclusive si una persona se quiere ir, por la razón que sea…Quien soy yo para detenerlo? A lo sumo preguntare porque y si hice algo en lo cual ofendí o en lo cual pueda enmendar pero todo el mundo es libre y no hay nada más hermoso que la libertad de la gente.

No me gusta atar a nadie a mi como no me gusta que me aten, esas cosas simplemente me…ponen muy mal.

Nada, domingo, ciertas cosas pasaron y hace que deje de hacer reflexiones sobre cosas que veo en la vida o ficciones que se me vengan a la cabeza para darles a conocer un poco más de mi.

Espero que hayan llegado hasta acá y si no nos conocemos, si pensaste que era otro tipo de gente o bueno me malinterpretaste me des la oportunidad de mostrarte quien soy. Para eso necesito solo 1 hora de tu tiempo, para irte tenes toda tu vida 😉

Nos leemos en otro post de mi cuartito

The fall

Estaba sentado en la punta de su cama, el reloj marcaba las 2:14 de la noche y apenas entraba una luz por la ventana que lo dibujaba a él y a esa esquina en dónde se encontraba.

Estaba desnudo, se veía la cama con las sábanas retorcidas creando formas grotescas en el piso. En la mano tenía un cigarrillo y su mirada daba a esa misma negrura que envolvía todo el resto de la habitación.

El silencio era casi sepulcral, roto, solamente por algún ocasional auto que pasase y un perro que lastimosamente le cantaba sus verdades a la noche cada tanto.

Pasaron los minutos, 10, 15, 30 y él seguía en la misma posición, ya el cigarrillo era un recuerdo del ayer, dejando solamente una tenue nube gris que solo se veía cuando serpenteaba frente a la luz. De pronto se levantó bruscamente, si se hubiese encontrado alguien más en la habitación se hubiese sobresaltado por lo impulsivo del acto.

Con celeridad se acercó a la puerta, la abrió y se dirigió a la cocina. Allí prendió la luz, abrió una alacena sacó un vaso de whiskey, le puso dos hielos y acto seguido abrió otra puerta dónde tenía varias bebidas blancas, tomó una botella con una etiqueta dorada y se sirvió dos medidas de Bourbon.

Se dirigió al comedor y sin prender la luz puso un disco de Steve Ray Vaughan, mientras empezaba a sonar “So Exited” se volvió a sentar, esta vez en el sillón y se tomó el contenido de su vaso de un sorbo. Cuando bajó el vaso no pudo evitarlo y lo tiro con toda su fuerza hacia adelante, se escuchó como impactaba en la pared y se partía en mil pedazos, cayendo posteriormente al piso, unos segundos después se volvió a escuchar un silencio absoluto y momentos más tarde se oyó que rompió en llanto tomándose la cabeza con sus dos manos.

 

A la mañana siguiente se despertó, todavía desnudo, en el sillón, visiblemente cansado y cuando intenta incorporarse un dolor punzante hace que putee mirando el cielo razo y tomándose el cuello con su mano derecha.

Incorporándose en el sillón se queda en silencio pensando, sus pensamientos son tan fuertes en ese silencio tan denso que casi se podían oir.

¿Cómo es que en tan poco tiempo su vida cambió tanto? ¿Por qué si hace solo unas semanas estaba bien ahora nadaba en un mar de inestabilidad?

Sí, todo fue por esa noticia que recibió, desde ese mismo momento lo único que se le venía a la cabeza era que no tenía salida, que no podía escapar.

Es que ¿Qué hacer cuando todo tu mundo se te viene abajo pero te obligan a seguir adelante como si nada hubiese pasado?

Ese es el punto. Seguir a pesar de todo, aunque ya no podes, ya no queres y Emanuel lo tenía muy claro, le había costado demasiado  tener todo lo que ya tenía, todo lo que había logrado pero esto cambiaba todo, esto hacía que se replantease desde las mismas bases toda si vida y de todas maneras jamás encontraría un punto firme para poder sostenerse.

De pronto, casi de inmediato le cambió la cara, su expresión se suavizó y por primera vez en muchas semanas se relajó. Parecía otra persona, estaba calmo y sereno, se levantó, fue hacia un estante donde tenía un cuaderno y tomando un lápiz solo escribió unas palabras.

“Me bajo gente, hasta acá llegué”

Y automáticamente se fue hasta el balcón y saltó 12 pisos al vacío.

Es que había comprendido que no necesariamente tiene que seguir si no quiere, poder bajarse del tren era su derecho y lo usó.

Cuando lo encontraron, a las horas, muerto en el concreto tenía una sonrisa y lo que quedaba de su rostro solo emanaba paz.

 

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Apostar a apostar

Será la lluvia, será que tengo dentro un poco ese porteño melancólico y tanguero o será que escucho demasiado grunge en mi vida pero siempre termino “overthinking” de mas  (lo siento por el spanglish pero en inglés lo siento más directo.

La realidad es que hoy me encontré después de darle mil vueltas toda la semana, con que no me gusta y realmente odio perder. Odio apostar para no ganar porque simplemente el perder no es algo que tenga en mi cabeza como meta. Plus cuando son cosas personales es peor pero tmb es cierto que mil veces me equivoqué y aprendí en consecuencia…o aprendo.

Por otro lado no tiene nada de divertido apostar sobre seguro, se pierde la magia, es verdad y realmente para eso no estoy, pero si me enfurece el hecho mismo de perder, más cuando dejo todas las opciones abiertas a que se de todo…nada es dar vueltas sobre lo mismo pero si es cierto que cada vez que aposté ya sea que haya perdido o ganado lo hice porque yo quería y sabes que? Lo volvería a hacer de nuevo, todo otra vez 😉