La hora de las brujas

 

 

 

 

3 de la mañana, otra vez me despierto sobresaltado, otra vez siento ese escalofrío recorriéndome la espalda, ese sudor frío en la frente y mi corazón golpeando como un doble bombo.

 

Miro el reloj despertador esperando que diga otro número pero incluso antes de verlo sé muy bien qué hora es. Desde hace un mes cuando me mudé, que me viene pasando todas las noches, primero se lo atribuí al maullido de un gato, después a algún bocinazo ocasional que venía de la calle pero no, sé que es la maldita hora. Esta maldita hora, que siempre me exaspera, hace que me despierte y sienta extraña mi casa.

 

Siento el pecho comprimido, ganas de vomitar no quiero sentirme así, no me gusta sentirme así. Esto no me pasaba antes, no, antes cuando vivíamos como una familia. Pero ella, ella tuvo la culpa de todo y tuve que dejarla. No podía seguir después de lo que pasó, aun así como la extraño… ¡Como extraño vivir con ella! Extraño sentir sus brazos cálidos en mi pecho abrazándome y su respiración relajada durmiendo al lado mío. Como extraño nuestro viejo hogar, nuestros vecinos, nuestro mundo; pero lamentablemente, después de encontrarla con Javier en la cama, no hubo vuelta atrás. Después de eso todo cambió y me era imposible volver a confiar en ella por más que me haya dicho que fue un error. ¡No! Tuve que irme, volver a la ciudad y… ¡Alquilar este departamento donde todas las noches me despierto a la misma puta hora!

 

No puede ser que hace un mes sienta esta presión en el pecho a esta hora, estoy desesperado, siento que me observan, siento una mano que me quiere tocar por la espalda pero se desvanece justo antes de apoyarse. Antes prendía la tele cuando era así pero ya ni eso me calma, ni siquiera lo intento esta vez, estoy muy asustado. ¡ Odio estar asustado!

 

Encima las ganas de ir al baño… ¿¡Ay Dios porque estoy tan asustado?! No puedo salir de la cama pero las ganas que tengo son muy fuertes. No debería haberme tomado esa cerveza antes de irme a dormir pero pensé, inocentemente, que quizás eso me iba a ayudar a dormir.  

 

Ir, no ir, ir no ir… ¿Que fue eso? ¿Me estoy volviendo loco? Ya escucho ruidos, no puede ser, esto no puede seguir así, soy una persona grande y se supone que no creo en todos esos cuentos de viejas. La semana pasada harto de esto me puse a preguntar y lo único que saque en concreto es que es la hora de las brujas, la hora de los espíritus y dónde festeja el diablo la muerte de Jesús como una burla a la hora en la que falleció o algo así, sinceramente no le presté demasiada atención pero sería un mentiroso si dijese que no me quedó rondando en la cabeza la idea….pero las brujas, los fantasmas, el diablo, toda esa mierda…no existen… ¿O si? ¡No! ¡Basta! No existen, son todos cuentos de viejas supersticiosas esos, déjate de joder.

 

Dios, mi cabeza es un torbellino, Daniela engañándome con Javier, la mudanza, las historias de viejas, la hora que me despierto, las sensaciones que tengo, las ganas de mear… ¡POR DIOS! ¡LAS GANAS DE MEAR QUE TENGO! Pero no me atrevo a moverme siquiera un paso. Para colmo miro el reloj cada dos por tres esperando que haya pasado media hora, una hora pero no, pasaron solamente tres minutos. ¿Cómo puede ser? ¿Cómo puede ser que haya pasado tanto en tan solo tres minutos?

 

¡Bueno basta! Me cansé, la bronca puede más que el miedo y una inyección de adrenalina me recorre el cuerpo, lo suficiente como para prender la luz del velador levantarme e ir al baño. Llego a la puerta y todavía esa adrenalina me recorre, amago con prender la luz del cuarto pero no, soy un hombre grande y estoy enojado, tan enojado con esta situación que no la prendo, me armo de valentía y me dirijo por el pasillo el metro y medio que me separa al baño, abro la puerta y ahí si prendo la luz.

 

Levanto la tapa y automáticamente apenas me bajo el bóxer empiezo a mear y de pronto una relajación interna me recorre todo el cuerpo, sonrío, incluso me río y me digo que no puedo ser tan tarado, como pude tener miedo a la nada misma, seguro fue un mal sueño propio de todo lo que estoy viviendo.

 

Termino, me voy a lavar las manos, la cara y me voy a dormir, seguro que no voy a sufrir más esto, seguramente es porque me mudé hace poco, hay veces que esas cosas pasan, es hasta que me acostumbre nomás.

 

El agua está fría y el golpe con mi cara me da un escalofrío que me sobresalta, por un momento siento que la luz parpadea y toda la confianza que tenía hace menos de un minuto la volví a perder, otra vez el miedo, la opresión en el pecho y la sensación de tener a alguien atrás mío, de tener…durante medio segundo miro el espejo y creo ver algo, una silueta pero no me atrevo a volver a mirar, no quiero, pero la curiosidad es más fuerte que yo, y la sensación.. ¡AY DIOS LA SENSACIÓN! Esta vez la siento gélida una mano apoyándose en mi hombro derecho – no quiero mirar el espejo –  siento la mano ceñirse en mi hombro – no quiero mirar el espejo – en mi nuca un aliento frío – no quiero mirar al espejo – sé que no voy a resistir más, levanto la vista…yo…te amo Danie…

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Deber cívico vs derecho cívico

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Una batalla ganada.

De vez en cuando me pinta ser activista político y decir alguna de mis verdades sean o no compartidas por el resto. Esta vez no va a ser la excepción ya que hoy cumplimos otra vez con otras elecciones, éstas en carácter de primarias frente a las elecciones del Octubre.

Lo que primero se me viene a la cabeza es justamente lo que titula este post. ¿Como llamamos al ir a votar? Osea, siempre se baja línea de que es una fiesta cívica pero a la hora de decir formalmente que fui a votar nos referimos a que ejercimos nuestro deber cívico o nuestro derecho cívico. ¿Hay diferencia entre una y otra? Para mi si, mucha.

Ya hablé más de una vez de la importancia de las palabras y éste, por más que sea un tema totalmente puntual tiene mucho y juega mucho en el peso de la misma construcción de la frase en nuestra cabeza. Probablemente muchos de ustedes piensen que es algo que no tiene demasiada importancia pero dejen que me adentre en el tema y saquen sus propias conclusiones al respecto.

El deber cívico

Hablamos de deberes cuando tenemos que hacer algo, no importa si queremos o no, simplemente hay que hacerlo porque es así como nos ordenaron. Claro que podemos elegir no hacerlo pero estaríamos incumpliendo nuestro deber. Básicamente estamos en un punto dónde el deber es algo que no nos cuestionamos y simplemente tenemos que actuar en consecuencia de una orden, como relojitos y terminamos siendo parte de una maquinaria que no comprendemos del todo pero sin embargo nos convencen de que sin nosotros no funciona. ¿Un ejemplo? ¿Nunca se preguntaron a donde exactamente van los impuestos o cuales son la cantidad de impuestos que pagamos? Claro, se da una explicación base, en la cual se resume a “para solventar el gasto público” pero a ciencia cierta jamás sabemos a dónde va, lo que si sabemos es que es obligatorio y es nuestro deber pagarlo porque sino vas preso por evasor. Ahora bien, ¿A cuantos de ustedes se les ocurrió ir a la AFIP a solicitar un detalle de uso de nuestro dinero en que porcentaje y en que obras se está utilizando? Técnicamente estamos en pleno uso de nuestro derecho a hacerlo y es DEBER de la AFIP de rendirnos cuentas a dónde van nuestro impuestos pero sin embargo lo tomamos como un deber y no hacemos demasiadas preguntas. Por lo menos no las hacemos hasta que ocurre una desgracia como las que pasaron con el tren Sarmiento o el más reciente caso de la explosión del edificio en Rosario.                  Razón por lo cual cuando hablamos de un deber cívico(en este caso puntual) hablamos de que tenemos que ir a votar si o si, porque sino pagamos una multa, como si se tratase de un reto por no haber ido. Ahora, mi pregunta persiste: ¿Porque tenemos que ir si o si a votar? Y no me respondan “para elegir a nuestros gobernantes” o frases así porque francamente no sirven y parece más una grabación de contestador automático que una respuesta pensada.

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El derecho cívico

En cuanto hablamos de derechos todo cambia, piensenlo un minuto, si yo te digo que vos tenes el deber de leer un libro para aprender o te digo que tenes el derecho de aprender en consecuencia de leer un libro todo pero TODO es distinto.

No es solamente una mera palabra sino se trata de algo ganado, algo propio que conseguimos y que nadie nos obliga a tener pero que aún así cuidamos y le damos importancia. ¿Porque? Porque nos costó, porque alguien se peleó con capa y espada para que ese anhelo o ese imposible sea una realidad de la cual podamos disfrutar todos. Es por eso que se convierte en importante, es por eso que investigamos en saber porque ganamos ese derecho y porque podemos hacer uso de el. Se habla en la Constitución sobre un derecho a la educación, al trabajo, a la vivienda y a la salud, esos derechos todos los cuidamos porque cuando no hay una de esas cosas ponemos el grito en el cielo, Acuérdense de todos los problemas que tuvo Macri con los gremios docentes y médicos, acuérdense de Lopez Murphy hablando a principios del 2001 con la idea de arancelar la UBA y todas las protestas que hubieron en consecuencia. Siempre que ganamos un derecho lo vamos a intentar cuidar y es cierto, hay veces que nos olvidamos y lo descuidamos pero este país sabe muy bien de haber perdido estos derechos como para que no le demos la importancia que se merece.

Y en este punto es donde yo me freno y hago incapié. Para mi el ir a votar es un derecho cívico ganado. Ganado con el esfuerzo y la sangre de muchos que dieron literalmente su vida por lograr una democracia como la que tenemos, podemos discutir sobre si los políticos que se postulan son buenos o malos(si me permiten la reducción banal sobre una persona en héroe o villano) o si va a cambiar algo o va a seguir todo igual, pero mientras que sigamos pensando en que es una obligación ir a votar vamos a seguir preguntándonos porque hay 45 boletas de un mismo partido o porque siguen dando vueltas los mismos de siempre. Tenemos un historial de perder nuestro derechos derechos cívicos, no volvamos a rifarlo.

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Para terminar hoy, a dos horas de terminar los comicios para las primarias de diputados y senadores les dejo una simple y obvia reflexión. Si estás por ir a votar espero que lo hagas a conciencia y no para “sacarte el trámite de encima” que votes a quién mejor creas que te representa, fuera de partidos o fotos con sonrisas y si ya votaste ojalá haya sido en la vena de lo que venía hablando unas palabras antes.

Saludos y feliz fiesta cívica a todos.